domingo, 20 de octubre de 2024

PON TUS OJOS EN EL CIELO

A lo largo de estos tiempos hemos visto que una de las grandes claves para vencer las tentaciones en nuestras vidas es quitar los ojos de ellas, y apartarnos. Hemos visto también que tenemos más fuerza de voluntad de lo que en ocasiones pensamos, y que podemos, de hecho, resistir firmes sin caer. 

Hoy, me gustaría continuar esta transición para poner ahora nuestros ojos en Jesús. Cuando tu vida está llena de Sus ríos de aguas vivas, tu sed por otras cosas disminuye. De hecho, cuanto más cerca te sientas de Él, y más consciente seas de Su Presencia, menos efecto tendrán las tentaciones en tu vida. 

Mira lo que dice este pasaje de la Biblia: “Por este motivo, queridos, estad deseosos de confirmar y verificar que Dios os ha dado una invitación para la salvación, y que os ha declarado como Suyos. Si hacéis estas cosas, nunca tropezaréis” (2 Pedro 1:10). ¡Has visto qué promesa más impresionante! Esta es la clave para no tropezar:

  • Piensa en la vida eterna, y en cómo tienes esa invitación que Dios mismo te ha hecho. ¡Eres importante para Dios, Él te conoce y quieres que estés con Él eternamente!

  • Piensa en tu salvación, y en todo lo que Dios quiere hacer en tu vida aquí y ahora.

  • Piensa en Él, y en la relación profunda que quiere tener contigo. ¡Él no se avergüenza de ti, te ha declarado como Su hijo/a!

Todo eso pesa mucho más que cualquier otra cosa que este mundo quiera ofrecerte.

Síii, cuanto más pones tu mente en las realidades celestiales, menos efecto tienen las tentaciones en tu vida, porque te sientes menos atraído por las cosas de este mundo. 

Cuando quieran venir tentaciones a tu vida, empieza a pensar en Jesús, en el Cielo, y en todo lo que proviene de Él. Deja que tu ser se llene de la Presencia de Dios, mientras apartas tu mirada de todos los demás. ¡Verás cómo esas tentaciones se desinflan en comparación con Dios!

Dios está haciendo cosas preciosas en tu vida, y va a seguir haciéndolas cada vez más.

miércoles, 16 de octubre de 2024

HAS EREDADO LA BENDICIÓN DE DIOS?

Siempre que hablamos sobre el tema de ser de bendición para los demás, hay una pregunta que es imprescindible hacerse. ¿Te sientes bendecido/a?

No podemos dar lo que no tenemos. Si tienes lo justo y necesario para vivir, seguramente habrá una tendencia en ti de no dar nada a los demás, por miedo a que te falte. Es una de las consecuencias de la escasez. 

Sin embargo, si ahora mismo supieses que has recibido una herencia de 1 millón de dólares y una casa en un lugar precioso, ¿no crees que sería más fácil para ti ser generoso/a hacia los demás? Tendrías más tranquilidad y tiempo para dedicarte a ello.

Es por eso que la mayoría de personas ricas suelen ser generosas en su trato, y crean incluso fundaciones o asociaciones benéficas. Se sienten tan bendecidas en el área material, que sienten en cierta manera la responsabilidad de compartir una parte de sus riquezas con los demás. 

Si aplicamos este principio cuanto más bendecidos nos sintamos, más tendremos el deseo de compartir nuestra bendición con los demás, ya que nuestra vida estará rebosando. 

Es por eso que es imprescindible que seas consciente de las bendiciones que Dios te da cada día, y que vivas en ellas, para así poder también transmitirlas a los demás. En el pasaje de hecho, dice: “no devolviendo mal por mal, ni maldición por maldición, sino por el contrario, bendiciendo, SABIENDO que fuisteis llamados para que heredaseis bendición” (1 Pedro 3:9).

Si... bendecimos a los demás porque somos conscientes de la bendición tan enorme que nos ha sido dada. Vivimos en esa bendición, las experimentamos, y por eso podemos compartirla libremente con los demás. 

De ahí que te haga de nuevo la pregunta del principio: ¿Te sientes bendecido/a? Si no es así, es tiempo de empezar a cambiar esto. 

Te animo a que dediques un momento ahora para pensar en todas las cosas que Dios ha hecho y está haciendo en tu vida. Empieza a darle gracias por cada cosa que recuerdes, así como por los detalles del día a día, y deja que la gratitud empiece a fluir cada vez más y más en tu corazón, hasta que rebose. Pídele al Señor que te ayude a vivir siempre siendo consciente de las bendiciones que Él te ha dado y te da, y que puedas también ser una bendición para los que te rodean. 

La luz del Señor brilla en tu vida.

martes, 15 de octubre de 2024

SÉ UNA BENDICIÓN PARA LOS DEMÁS

¿Sientes que tu vida bendice a los demás? ¿Tienes dudas sobre cómo podrías ser de mayor bendición, o sobre cómo bendecir en tus oraciones a las personas de manera efectiva, incluso a tus enemigos?

La Biblia dice: “...no devolviendo mal por mal, ni maldición por maldición, sino por el contrario, bendiciendo, sabiendo que fuisteis llamados para que heredaseis bendición” (1 Pedro 3:9)

Dios nos llama a bendecir a los demás. Cuando dejamos que esta palabra entre en nuestro corazón y nos proponemos empezar a bendecir a las personas que nos rodean, a aquellas con las que nos cruzamos en nuestro caminar, entramos en una dimensión de bendición, de gozo y de propósito difíciles de describir. 

Es como si las puertas del Cielo se abriesen sobre nosotros. De repente, empezamos a sentir la bendición de Dios de una forma más viva y poderosa, por el sencillo hecho de haber decidido compartir esa bendición con los demás y de hacerles bien, independientemente de si lo “merecen” o no, o de cómo se hayan portado hacia nosotros. 

Se cumple sin ninguna duda lo que dice la Biblia: “más bienaventurado es dar que recibir” (Hechos 20:35). Al compartir las bendiciones que hemos recibido de parte de Dios con los demás, estamos reflejando Su naturaleza, y eso nos lleva a experimentar la bendición de Dios de una manera aún más gloriosa de lo que podríamos imaginar. 

Disfruta de la bendición de Dios en tu vida.

PON TUS OJOS EN EL CIELO

A lo largo de estos tiempos hemos visto que una de las grandes claves para vencer las tentaciones en nuestras vidas es quitar los ojos de el...